Sentado en el suelo de una sala donde, sencillamente, no se cabía, con las piernas dislocadas y en una postura bastante incómoda, he podido asistir a lo que a mi juicio ha sido una grandiosa y chocante lección de realidad. Podría acabar con esto, dejarlo tal y como está, y de hecho he llegado a considerarlo seriamente –más corto y en Twitter–. Pero como he creído que este tema merece más, lo dejo para otro rato. ¿Y a qué viene tanto rollo? A que he podido ver –y oír– en vivo a alguien a quien admiro: Arturo Pérez-wait for it-Reverte.
Hay quien sospecha que alguien lo va a marcar en cuanto lo conozca de cerca. Yo no pretendo afirmar que hoy haya conocido a Pérez-Reverte, pero desde luego puedo decir que escucharlo en persona me ha confirmado lo que muchos tal vez sospechábamos: vivimos en un mundo bastante jodido. Y, por supuesto –y léase por favor con la voz del doblador de Samuel L. Jackson–, que “el ser humano es un hijo de puta muy peligroso”. Tarantiniano.
Arturo Pérez-Reverte.